"Veo cosas maravillosas". Estas fueron las palabras que acertó a pronunciar Howard Carter al ver por primera vez el interior de la tumba del faraón Tutankamón.

 

    Howard Carter, apoyado moral y económicamente por Lord Carnarvon, emprendió la búsqueda de la tumba de Tutankamón en el valle de los Reyes, búsqueda que duró varios años. Corría el otoño del año 1922, quedaban unas pocas semanas para que venciera la concesión, Carter y su equipo estaban desmoralizados y a punto de abandonar, cuando el hallazgo de un escalón en el último tramo de roca debajo de la tumba de Ramsés VI, devolvió la esperanza a la expedición. Era el 4 de noviembre de 1922.

    Cuando se cumplen en estos días ochenta años del descubrimiento de la tumba, hemos de rendir un homenaje a estos dos personajes que han sido decisivos para el renacimiento del interés por esta cultura milenaria.

    TUTANKAMON (1346-1337 a.de C.) también conocido como Tut Anj Amón (imagen viviente de Amón).

     Aún hoy se sigue discutiendo sobre su origen, no existiendo pruebas irrefutables de quienes fueron sus padres. Existen una corriente que le considera hijo de Akenatón (Amenofis o Amenhotep IV), el rey hereje; y otra hipótesis, basada en semejanzas físicas y en algunas breves inscripciones, lo supone hijo de Amenofis III (Amenhotep) y de Teie.

     A la edad de nueve años subió al trono con el nombre de Tutankhatón ("imagen viviente de Atón"). Casi con toda probabilidad quienes ejercieron el poder fueron Ay (presunto padre de Nefertiti y su sucesor en el reinado) convertido en visir, y el escriba y general Horemheb (jefe militar y último faraón de la dinastía XVIII).

     

Trono eclesiástico

     Entre el tercer y cuarto año de su reinado se reinstauró el culto al dios Amón, abandonándose cualquier referencia al dios Atón. El faraón y su esposa cambiaron su nombre por el de Tutankamón y Anjesenamón (Ankhesenamón) respectivamente, y regresó definitivamente a Tebas. De esta época data la Estela de la restauración (Museo de El Cairo), en la que el faraón decide abandonar cualquier relación con la revolución amarniense, y restaurar los templos y los cultos.

    Poco se conoce de su reinado; parece ser que hizo una expedición a Siria y promovió varias fundaciones en Nubia.

    Tutankamón falleció cuando contaba entre 17 a 19 años, según se desprende del análisis de su momia, después de haber reinado durante 9 años. Su muerte sigue siendo una cuestión misteriosa, puesto que no puede asegurarse que fuera debida a un accidente, una enfermedad o un asesinato. Aún hoy en día sigue investigándose este acontecimiento, existiendo posturas contrapuestas.

 

HOWARD CARTER (1873-1939 d. de C.), con el patrocinio de Lord Carnarvon, emprendió la búsqueda de su tumba en el Valle de los Reyes, pensando que, puesto que las tumbas de los faraones de la XVIIIª dinastía estaban agrupadas en la misma zona, allí debería encontrarse la de Tutankamón. También apoyaba su teoría una serie de indicios descubiertos por Theodore Monroe Davis (1837-1915).

Sello de la tumba

     Tras siete años de búsqueda sin haberse llegado a ningún descubrimiento de importancia, y estando próxima a vencer la concesión otorgada por el Gobierno Egipcio, Lord Carnarvon estaba decidido a finalizar las excavaciones. Pero el 4 de noviembre de 1922 se produjo el descubrimiento. Apareció el primero de los 16 escalones de acceso, tallado en la roca, situado debajo de la tumba de Ramsés VI, y una vez eliminados los restos de viviendas existentes correspondientes a la XXª dinastía.

     El día 25 de noviembre se abrió la puerta situada al final de la escalera. Un pasillo excavado en la roca y de la misma anchura que las escaleras, conducía a un segunda puerta sellada, también con evidentes indicios de haber sido violada por los ladrones de tumbas.

     El día 26 de noviembre Carter practicó una pequeña abertura en la puerta, acercó una vela encendida y temblorosamente miró a través de ella. Cuando sus ojos fueron acostumbrándose a la luz, aparecieron ante él objetos, extraños animales, estatuas y oro. Lord Carnavon, impaciente preguntó: "¿Se puede ver algo?", Howard Carter solo pudo responder: "Sí, cosas maravillosas".

     La popularidad que alcanzó este acontecimiento, hizo que se considerara conveniente proceder a efectuar una apertura oficial en presencia de las autoridades. Esta ceremonia tuvo lugar el día 29 de noviembre.

Objetos hallados en la antecámara

   Tras casi tres meses de desescombro de la antecámara, el día 17 de febrero de 1923 se derrumbó el muro que separaba ésta de la cámara funeraria. Ante sí encontró una gran capilla que casi ocupaba la totalidad de la cámara. En su interior había otras tres capillas, una dentro de otra, y finalmente se hallaba en el interior de la última, el sarcófago.

     El sarcófago fue abierto el día 10 de octubre de 1925. En su interior se encontraron otros tres sarcófagos momiformes, uno dentro de otro, el último de ellos de oro macizo con incrustaciones de lapislázuli, turquesas, coralinas. El 28 del mismo mes se abrió este último sarcófago apareciendo la momia del faraón con la célebre máscara de oro cubriéndole el rostro así como 143 joyas diseminadas entre los vendajes.

     El trabajo finalizo en el año 1928. Hubo controversia a la hora de valorar las obras.

Cámara funeraria con el sarcófago

  Howard Carter hizo las siguientes consideraciones: "¡Cuánta habrá sido la opulencia de estos antiguos faraones! ¡Qué riquezas debe haber ocultado el Valle! De los veintisiete monarcas allá sepultados Tutankamón era probablemente el menos importante. ¿Qué grande debe haber sido la tentación de codicia y la avidez de los contemporáneos, temerarios depredadores de tumbas! ¿Qué mayor incentivo que aquellos inmensos tesoros de oro?"

LA MALDICION DEL FARAON. La muerte de Lord Carnarvon producida el 5 de abril de 1923, así como la de otras personas que tuvieron contacto con la tumba inició la leyenda de la maldición del faraón, amplificada por la prensa que lanzó la creencia de que Tutankamón quería vengar la profanación de su tumba.

 

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